Localizaci�n
  Ruta Provincial N� 226
Km. 14.5

Laguna de los Padres
Zona de Mar del Plata
Prov. Buenos Aires
Rep�blica Argentina
 
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Persona Responsable:
  Hist. Alberto E. Fl�gel
 
Art�culos
Primitivas estancias
  jesu�ticas y su relaci�n con
  la Laguna de los Padres
Misiones jesu�ticas al sur
  del R�o Salado
Desde una inculturaci�n
  jesu�tica a la Di�cesis de
  Mar del Plata
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Historia
Mar del Plata es hoy un gran centro de actividades tur�sticas y de intensa vida permanente, verdadero rumbo cierto de la voluntad colectiva de los argentinos. Pero tiene leg�timo orgullo de su historia y la recuerda con sugestionadora complacencia.
Abriendo el antiguo cofre de recuerdos, vamos a destacar un acontecimiento memorable que inicia la cronolog�a de la civilizaci�n en esta zona Sudeste de la provincia de Buenos Aires: la evangelizaci�n de los indios en la regi�n de Mar del Plata.
Una sencilla Cruz presidi� la admirable obra de catequizaci�n de los jesuitas quienes, venciendo dificultades de toda naturaleza, desarrollaron en este puesto de avanzada de la civilizaci�n en territorio dominado por los indios, una labor de extraordinarias proyecciones.
Los pampas y serranos depusieron sus armas te�idas de rojo agrupando sus tolder�as en esa Reducci�n de Nuestra Se�ora del Pilar, a cuyo frente actuaron los RR. PP. Cardiel, Falkner y Strobel. As� surgi� la primera poblaci�n cristiana entre las inmensidades azul del Atl�ntico y verde de la pampa.
En r�stico sagrario aprendieron los naturales lo que es la s�ntesis de toda la teolog�a, el Catecismo, que tiene sus ra�ces en la naturaleza humana y en la esencia divina, porque es la f�rmula natural y sobrenatural de las mutuas relaciones entre Dios y el hombre.
El pr�logo de la fundaci�n de Mar de Plata se desarroll� en esa Misi�n cat�lica y tuvo profundo acento de pac�fica gesta, al conjuro de la palabra rectora de Jesuitas que predicaron entre los abor�genes la igualdad de los destinos del hombre, con el prop�sito de preparar amaneceres m�s claros para la civilizaci�n, inspirados en los principios del Serm�n de la Monta�a.
La misi�n de fundar la reducci�n del Pilar en las inmediaciones del Vulc�n fue encomendada al Padre Jos� Cardiel quien se traslad� al lugar en compa��a del Padre Tom�s Falkner. El lugar dista 70 leguas de Buenos Aires y all� encontraron a fines de agosto de 1746 como 300 indios que "mostraron gusto de que los form�ramos pueblo, aunque algunos se mostraban adversos a la cristiandad". Como afirma el Padre Cardiel en su carta relaci�n. Cardiel era espa�ol, fervoroso. Falkner, ingl�s y flem�tico, pero ambos nacidos para lo heroico y dif�cil. El nombre de la Reducci�n le fue impuesto por traer el Padre Cardiel una estampa de Nuestra Se�ora del Pilar.
La Reducci�n del Pilar se levant� a orillas de la Laguna "Las Cabrillas" denominada en la actualidad "Laguna de los Padres".
Los campos de la Reducci�n se extend�an hasta el Atl�ntico entre los arroyos "La Tapera" y "Del Barco", o sea el per�metro actual de Mar del Plata.
La Reducci�n ofrec�a a los naturales campo propicio para el trabajo placentero e intervenci�n en la organizaci�n administrativa y policial.
Adem�s del Catecismo, en charlas sencillas se destacaban las ventajas de vivir en determinados lugares, en comunidad, sujet�ndose a las leyes cristianas de respeto por todos, lo que hac�a posible la mejor atenci�n de los enfermos, la distribuci�n de provisiones y el aprovechamiento del aprendizaje de labores manuales y de cultivos. Los exhortaban asimismo a la obediencia para con el rey y a sus representantes, tratando de apartarlos del camino del saqueo, del robo y del consumo de bebidas alcoh�licas.
Entre las actividades laborales figuraba el cultivo del trigo, siendo esta poblaci�n la pionera en esta materia en el sudeste de la provincia.
El cacique Felipe Yahati que se hab�a retirado de la Reducci�n de la Concepci�n, a orillas del R�o Salado, fue hecho prisionero en el pago de Luj�n y sentenciado a muerte por reiterados robos. Los Padres Jesuitas de Buenos Aires lograron su libertad y se incorpor� a la Reducci�n del Pilar, que con ese contingente, los Tehuelches y otras tribus, reuni� a unas mil doscientas almas.
Se gestion� entonces ante el gobierno de la provincia la categor�a de Pueblo, lo que implicaba contar con Cabildo, organizaci�n administrativa y policial, semejante a la que en tiempo de la colonia reg�a para las comunas.
El 1� de enero de 1751 qued� constituido el Cabildo del Pueblo. El acta del primer comicio realizado en esta zona se encuentra en la Biblioteca Nacional, siendo un documento de gran valor hist�rico y muy poco conocido.
Esta magn�fica organizaci�n comunal se vio malograda poco despu�s por la amenaza de destrucci�n de la propia reducci�n por parte del cacique Cangapol, conocido por los espa�oles como el "cacique bravo", de estatura herc�lea, altanero, gran cacique de los Puelches y Pampas, desde el l�mite del R�o Salado hasta R�o Negro.
El pedido de soldados formulado al gobernador el 31 de junio de 1751 conforme a disposiciones reales para la defensa de las reducciones de indios no fue tomado en cuenta y el 1 de septiembre de ese a�o los misioneros y parte de los indios de la Reducci�n emprendieron la retirada hacia la reducci�n de la Concepci�n. Finaliz� as� un notable esfuerzo civilizador, que pudo tener proyecciones insospechadas sobre la marcha de la naci�n, anticipando la conquista pac�fica del desierto, que se vio dilatada por m�s de un siglo, demandando ingentes recursos y sangrientas luchas.
El primer Congreso de Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires reunido en La Plata el 28 de septiembre de 1950 declar� Lugar Hist�rico al paraje donde hab�a sido habilitada la Reducci�n de Nuestra Se�ora del Pilar, a moci�n del delegado comunal marplatense, destacado historiador Escribano Don Julio C�sar Gasc�n. Por resoluci�n municipal se levant� all� mismo, a orillas de la Laguna de los Padres, la r�plica de la Capilla y de tres ranchos, con muros de piedra y cercos de palo a pique, cont�ndose con el valioso y desinteresado asesoramiento del prestigioso escritor argentino R.P. Dr. Guillermo Furlong Cardiff S.J. uno de los grandes valores de la Iglesia de nuestra patria, que no abandon� la investigaci�n hist�rica hasta el d�a de su lamentada desaparici�n.
Informaci�n obtenida de la P�gina Oficial del Obispado
de la Ciudad de Mar del Plata en Octubre de 2006
http://www.iglesiamdp.org.ar/
 
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